Redactor: Alicia Garrido
Me comentaba el otro día mi amigo Álvaro que tenía día de fabada, y yo no podía dejar de sonreír al ver su cara de alegría y emoción ante el evento. Cada vez que alguien habla sobre este plato no deja de sorprenderme la cara de satisfacción del comunicante, claro que son todos, o casi todos, los que se sorprenden cuando digo que a mí no me gustan las judías, ni las legumbres en general. Tiene que haber de todo en este mundo digo yo. El caso es que pensé que, aparte de producir tanta felicidad en casi todo el mundo, algo bueno debía tener este guiso y efectivamente lo tiene, nutricionalmente hablando.
De este plato regional típico de Asturias no se conoce muy bien el origen. Se comenta por ahí que pudo nacer en el siglo XVIII aunque no haya evidencias sobre ello, y como con tantas otras cosas, los franceses también intentan apuntarse el tanto de su invención dado el parecido con “la cassoulet” de Languedoc en el sur de Francia que pudo llegar a España gracias al Camino de Santiago, vía ruta francesa, en la Edad Media. Las primeras referencias escritas son ya en el año 1884 en un diario de Gijón, pero no se publicaba la receta y cualquier otra mención era en relación al pote asturiano. Según los expertos la creación del plato se situaría entre el siglo XIX y el XX.
La fabada es el cocido tradicional de la cocina asturiana y está elaborado con alubias blancas (fabes en asturiano), y carne de cerdo y embutidos como el chorizo o la morcilla asturiana (compango). El color anaranjado y el aroma característico del guiso lo proporciona el azafrán. Aquí podéis encontrar una receta para elaborar en casa este sabroso plato: http://www.faba-asturiana.org/recetas/receta28.htm
Las fabes, que son las verdaderas protagonistas de esta receta, son una buena fuente de proteínas vegetales, hidratos de carbono complejos, vitaminas del grupo B, vitamina A y vitamina C, minerales y fibra. Hay que contemplar su alto aporte calórico pero su bajo índice glucémico hace a las fabes aptas para diabéticos y dietas hipocalóricas ya que proporcionan “más horas energéticas”.
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Tabla nutricional de los ingredientes de la fabada: |
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100g |
Cal. |
Prot (g) |
HC (g) |
Gr (g) |
G.Sat (g) |
Col (mg) |
Sod (mg) |
Pot (mg) |
Mag (mg) |
Ca (mg) |
Fósf (mg) |
Hier (mg) |
|
Fabes |
279 |
21,3 |
47,8 |
1,6 |
0,4 |
0 |
2 |
1310 |
132 |
106 |
429 |
6,1 |
|
Chorizo |
380 |
15,5 |
5,9 |
32,7 |
11,8 |
61 |
818 |
379 |
31 |
25 |
156 |
1,77 |
|
Lacón |
207 |
21,4 |
0 |
12,8 |
4,8 |
85 |
960 |
270 |
24 |
15 |
136 |
2,3 |
|
Morcilla |
419 |
4,3 |
4,9 |
42,5 |
16 |
31 |
776 |
206 |
20 |
35 |
53 |
1,93 |
|
Tocino |
625 |
9,1 |
0 |
65 |
24,1 |
62 |
1770 |
225 |
5 |
9 |
108 |
0,8 |
La fabada es muy rica en proteínas de carácter animal y vegetal, pero también en grasa y colesterol. Por ello, las personas que estén siguiendo una dieta de control de peso, o que tengan unos niveles de colesterol elevados, deberán moderar el consumo de esta preparación. Los que no puedan pasar sin las fabes siempre pueden cambiar la fabada por las fabes con almejas, mucho menos calórica y con bajo contenido en grasas y colesterol. Aquí tenéis una receta de este plato: http://www.faba-asturiana.org/recetas/receta23.htm
La fabada asturiana es un plato que, según la sabiduría popular, "sabe mejor al día siguiente" de haberlo cocinado. Se suele servir en plato o cazuela de barro, con los trozos de compango cocidos servidos aparte en una fuente. Por su contenido se trata de plato único. Existe una disputa entre los seguidores de este plato acerca de la bebida con la que se debe acompañar, algunos mencionan la sidra por tradición, otros que cerveza y los hay que mencionan el vino. Desde mediados del siglo XX, se viene envasando en latas de metal, y se ha podido demostrar que el producto enlatado conserva sus propiedades organolépticas intactas.
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